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Bienestar

Comer saludable puesto en contexto........el del corazón.

Olga Gulati

Galletas hechas por Juno y Pavan Gulati

Galletas hechas por Juno y Pavan Gulati

Conversaba en estos días con un consultante acerca de cómo es sin duda importantísimo alimentarnos bien, es decir, escoger comida real la mayoría del tiempo, prescindir de procesados, disminuir el consumo de azúcar, bebidas que no sean agua, harinas refinadas y alcohol. Todas estas cosas hacen una diferencia milagrosa en el cuerpo. 

Sin embargo, es muy muy importante poner estas ideas en contexto. Para alguien que tiene una relación tormentosa con la comida, como fue mi caso por muchísimos años (15 años de bulimia), los parámetros de una alimentación saludable pueden fácilmente convertirse en restricciones que juegan con nuestra mente. 

Dejar el azúcar por ejemplo, antes de ser una medida de prevención en salud, puede convertirse en parte de una lista de restricciones que en realidad tienen el objetivo de controlar lo que entra en el cuerpo para verlo cambiar. En concreto para verlo adelgazar.

A la mente le gusta tener la ilusión de control.  Se monta entonces en un juego de restringir cada vez más fuerte por que le resulta  divertido y placentero ver adelgazar el cuerpo. Pero en realidad lo hacemos por cuidar de nuestra salud?  Por esto digo que comer saludable hay que ponerlo en contexto.
Ya lo he dicho varias veces, pero hoy quiero volver a decirles con todo el amor del mundo, y desde el corazón de alguien que por 15 años sufrió mucho con la comida. No entren en restricciones fuertes, ni en dietas ¨saludables¨  (paleo, keto, veganismo, etc). Si están en el grueso de descifrar su relación con la comida. 

Prevenir acerca de los terribles maleficios del azúcar, a una persona que tiene ansiedad frente a la comida, es darle más fuego a la mente que fuera del cuidado del alma, quiere encontrar más razones para quedarse fija en sus ideas de por qué tiene que seguir en el tren de las restricciones.


Cuando trabajo con mis consultantes, prefiero ahora decirles que todos los alimentos son buenos, pero que hay un grupo de alimentos como los vegetales que caen en la categoría de medicina. Si queremos un cuerpo que vibre alto, pues trataremos de comer más de las comidas sanadoras. 


Por dónde empezar si además de sanar mi relación con la comida también quiero comer saludable?

Empecemos por la idea de que comer sano no quiere decir que tengamos una relación saludable con el alimento, y que en realidad lo más más saludable que podemos hacer es construir una relación más amorosa y amable con lo que ponemos en la boca. 

Cosas que pueden ser un magnífico comienzo son: 

1.  Soltar las restricciones extremas de la mente. Nada de hacernos promesas de que jamás vamos a volver a comernos una pizza o un helado. Esto no es sostenible y además nutre el patrón de la ilusión de control de la mente. Saca la palabra dieta de tu vocabulario. 

2. Darnos más tiempo para ir despacio, no sólo a la hora de comer si no en general con la vida. Cuando nos damos el permiso de ir más despacio, también podemos comer con más presencia, con más intuición y menos mente. Acuérdense que nuestra relación con la comida es el reflejo de nuestra relación con la vida. Así es que si sanamos nuestra vida, también sanaremos nuestra relación con el alimento. 

3. Masticar muchísimo nuestro alimento. Esto ya lo he dicho en otras charlas pero lo repito por que es fundamental. Masticar 30 veces cada bocado que ponemos en la boca no sólo nos va a ayudar millones con la digestión sino que también nos enseña a estar aquí y ahora casi como si estuviéramos en meditación. 

4. Cuéntale a alguien por lo que estas pasando y si es necesario busca ayuda para hablar de lo que te sucede en tu relación con la comida. Dejar de hacerlo un secreto puede incluso ser en sí solo el primer paso para comer con menos ansiedad. 

5. Date el permiso de sentir, cuando estés lleno de esa ansiedad que agobia, dile a tu  mente que sentir no está mal y que si le dan el chance al alma, ella puede traer inspiración en qué hacer para sanar.  Esto ha sido una parte contundente en mi camino en mi relación con el cuerpo y el alimento. 

6. Ten paciencia. El trabajo de nuestra relación con la comida es un trabajo fuerte con la mente y de reencuentro con el alma. Dale tiempo a esto, gózalo, entrégate a la exploración. Aprovecha el proceso como un camino de crecimiento espiritual. Si tu intención de sanar tu relación con la comida está puesto en que por fin dejes de sentir ansiedad para por fin hacer la dieta de verdad y estar delgado o delgada para siempre, creo que aún tienes algo por reconsiderar. 

7. En lugar de querer manipular el cuerpo aprende a confiar en él. Que tal si en lugar de comer de una u otra manera para llegar a una cierta talla, peso o forma, comes lo mejor posible que puedas para sentirte mejor mientras estás comiendo (disfrute)  y para gozar de la vida con la vitalidad que requiere?  Esto quiere decir que el foco de nuestra atención está en sentirnos bien, no en un número, por tanto entregamos por completo al cuerpo la decisión del peso en el que quiere estar.   

Empieza por considerar estos puntos. Te hacen sentido? te asusta la idea de dejar las restricciones?  Quiero decirte que es fundamental que lo hagamos. Ya sé que muchas veces te he dicho que no comas azúcar si quieres sanar tu intestino, pero si tu intestino está como está por que estas luchando en tu relación con la comida, trabajemos primero lo que hay detrás de esa ansiedad. Luego nos encargamos de sanar la digestión.   

Por lo pronto, si, come todas las verduras que puedas, nutre tu cuerpo con alimentos vivos, pero más importante aún, empieza a descifrar cómo vas a nutrir tu corazón.  Allí es donde vas a encontrar la motivación para cuidarte desde el alma y no desde la restricción. 

un beso

Olga