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Bienestar

Sentir para Sanar

Olga Gulati

Foto por: Pavan Gulati.

Foto por: Pavan Gulati.

EVENTO 17-18 NOVIEMBRE

EVENTO 17-18 NOVIEMBRE

En mis años de ansiedad fuerte y depresión, tenía la creencia de que iba a sanar el día que dejara de sentir estas cosas. Creo que por esta misma razón decidí tomar antidepresivos en ese momento. Creía que me iba a sentir mejor el día que algo por fin me quitara la sensación de malestar.  

En el camino comencé a aprender que la ilusión de dejar de sentir ansiedad era igual a la de dejar de ser humana. Es inevitable sentir cosas, lo importante es saber cómo manejarlas. Entiendo la necesidad de desaparecer el dolor, sé lo que sientes cuándo estás herido y por eso quiero compartirte una idea de cómo trabajar con esto.

A medida que ha pasado el tiempo ha llegado un aprendizaje aún más grande y es que parte de sanar tiene que ver con aprender a estar bien en medio de la incomodidad. No se trata de ser mártires ni de vivir en resignación frente a las cosas duras de la vida. Lo que estoy aprendiendo es que el primer paso para sanar nuestra ansiedad es dejar la necesidad de destruirla o desaparecerla. En general, todas las emociones tienen ciclos, vienen para darnos información acerca que qué tanto estamos desconectados de nuestra alma. Si nosotros escuchamos el mensaje, la emoción, luego de haber cumplido su misión se disipa.   

La ansiedad crece y parece no desaparecer, cuando en lugar de verla como un mensaje nos identificamos con ella. Esto lo hacemos cuando entramos en patrones de pensamientos negativos y nos agarramos de ese discurso mental tan fuerte que terminamos creyendo que es la verdad. A eso me refiero cuando digo que nos identificamos con la ansiedad. Yo creo que me hice un master en esto, ufff!!

Un primer paso para empezar el camino de des-identificación es dando  la bienvenida al hecho de que no somos solo ego, y que nuestra verdadera esencia es energía y luz. Abraham Hicks diría que nuestra alma nos ve en todo momento con ojos de amor. Es más bien el ego el que entra en ideas que no son útiles, y cuando nos pegamos a ellas nos montamos en patrones de pensamiento que nos generan emociones dolorosas que sostenidas en el tiempo, sin resolver o desenredar se pueden sentir como ansiedad  o depresión. Si entendiéramos que esas emociones fueron justamente el resultado del proceso de pensamiento negativo, nos daríamos cuenta que así como empezaron se pueden terminar.   Pero hay que sentir esa incomodidad, hay que conversar con ella, tenemos que preguntarle qué vino a contarnos. Si no le damos espacio de expresión a la emociones, lo más seguro, es que en el afán de desaparecerlas y parar el dolor, vamos a querer anestesiarlas lo antes posible. Es así como buscamos el alcohol, las drogas, el teléfono y la comida (como fue mi caso) para distraer algo que molesta. 

Este aprendizaje de sentir la incomodidad, es para mí un mensaje de que en realidad no hay salud mental sin espiritualidad. Sanamos cuando abrazamos  nuestra esencia divina, expresada en nuestra naturaleza humana (absolutamente imperfecta).  Es así como puedes romper relaciones tormentosas con la comida, algún vicio e incluso tu propia mente. Que tal si te das el chance de conversar un día con tu alma, uno de esos días de mucha ansiedad, a ver que es lo que viene a contarte?

En resumen: 

  • Sentir es sanar

  • No somos nuestras emociones ni nuestros pensamientos. Las emociones son el lenguaje humano para conversar con el alma, los pensamientos son el producto de los lugares en donde el ego fija su atención. 

  • Somos alma y ella nos ama mucho y quiere que nos amemos. 

  • Si abrimos espacios de conversación con el alma vamos a empezar a entender qué vinieron a contarnos nuestras emociones. Así nos vamos a dar cuenta que no tenemos que ser prisioneros de ellas. 

Espero esto les sea útil. Me encantaría oír sus reflexiones. un gran beso y…..

Salud!