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Bienestar

Sentir placer para sanar

Olga Gulati

No estoy hablando de lujuria. Me refiero al gozo, disfrute y alegría que traen ciertas cosas a nuestra vida. Esa sensación de que algo en nuestros corazones está llenito. 

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Hemos sido criados para ser felices desde la mente, y además se nos ha impuesto que la lista de cosas para ser feliz es exclusiva a tener una educación, una familia, un cuerpo delgado y ganar dinero con un “buen” trabajo.  Muchas veces ese buen trabajo es además algo que ni siquiera nos gusta. 

Siempre le digo a mis consultantes que para fortalecer su salud deben conectarse de nuevo con aquellas cosas que les brindan placer. Lo interesante es que cuando les pregunto qué cosas disfrutan o les gustan no pueden responder de manera elocuente. Esto nos pasa a todos. En parte por la cultura tan fuerte del hacer en la que vivimos, pero también por que nuestros gustos van cambiando a medida que crecemos y evolucionamos. El tema es que no nos hacemos la pregunta de qué nos gusta con la suficiente frecuencia, y la información acerca de que nos trae gozo esta totalmente desactualizada en nuestro sistema. 

Una de las causas más grandes de nuestros malestares físicos y emocionales justamente está relacionada con esa desconexión que tenemos frente a lo que nos nutre (produce placer). Cuando vivimos la vida en piloto automático y nos instalamos exclusivamente desde la mente se nos escapa toda nuestra energía vital.  Vivimos únicamente desde el deber ser y olvidamos que para tener un cuerpo fuerte y sano es imprescindible que el alma esté allí presente. 

Yo estoy en un proceso de aprendizaje en el que estoy descubriendo que sentir placer hace parte de nuestra espiritualidad, de nuestra verdadera esencia. Muchos no nos permitimos sentir place por que sentimos culpa, de que no hemos hecho las cosas bien, de que no somos suficiente, de que no hemos trabajado lo suficiente. etc. La lista es interminable.  

Lo cierto es que día tras día cuando me siento a meditar por las mañanas el mensaje que vuelvo y recibo es: Busca cosas que te hagan feliz, practica cosas que te llenen, dedica tiempo a jugar y disfrutar.  

Estoy finalmente determinada a creer, entender y aceptar que ser felices y sentir placer son nuestros derechos divinos por nacimiento. No son cosas que tengamos que ganarnos como premios. Están ahí para que las aprovechemos.  Somos  nosotros quienes nos desconectamos de este derecho divino cuando dejamos que la mente nos diga lo contrario. Por esto es tan necesario meditar y hacer cosas que nos conecten con el alma. 

Meditar es una herramienta divina para volver a aprender a sentir placer. La meditación vuelve y nos ubica en el cuerpo, nos centra y nos conecta con el corazón. Esto es indispensable por que el placer se siente no se piensa.  Si nos hemos desconectado de nuestra energía y dejamos que la mente se haga cargo todo el tiempo pues no hay lugar para el gozo. La mente es muy poderosa y crea realidades para que el alma manifieste, pero necesitamos de esa conexión alma-cuerpo para poder experimentarla. 

Mi invitación  es a que me acompañen en este proceso. Si volvemos a sentir placer, y lo entendemos como una práctica espiritual pues podemos elevar la vibración del planeta. Si elevamos la vibración de nuestra vida y lo que nos rodea pues entonces necesitaremos menos de los malestares físicos y emocionales como mensajeros. La enfermedad o la depresión vienen por que nuestra alma nos quiere comunicar algo. Quiere que recuperemos nuestra armonía. Una forma de recuperarla y de hacer medicina preventiva es haciendo cosas que nos procuren placer. Pero vuelvo y les recuerdo, para sentir placer, gozo o alegría sostenible en el tiempo necesitamos estar presentes. Para esto la meditación o alguna práctica espiritual de todos los días resulta la clave. 

Comer bien es uno de mis placeres. 

 y a tí que te produce placer?

Salud!

Olga