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Recetas

Me siento mal en mi cuerpo pero no estoy motivado a comer bien

Olga Gulati

Hay momentos de la vida en los que la motivación por comer saludable y cuidar del cuerpo se encuentra por el piso. Luego de 10 años de trabajo con pacientes en consulta veo claramente como la manera en que comemos es el claro reflejo de cómo nos estamos sintiendo en la vida.  Cuando estamos animados estamos en "mood" de hacer dieta  y cuando estamos tristes, ansiosos o aburridos comemos dulces, panes, pizza y todo aquello que pueda traer algo de “confort” a ese momento duro de la vida. 

Dado que así es como se marca nuestra manera de comer, es difícil motivar a alguien a que haga un detox o cambie sus hábitos de comer si no exploramos lo que está sucediendo en su mundo emocional. 

Es como estar atado en una trampa. Cuando ya estamos tristes o ansiosos empezamos a comer mal, a tener fantasias de placer con un helado o una torta. Luego de comerla sentimos culpa por haberle dado al cuerpo algo que no queríamos ( en la mayoría de los casos culpa por creer que vamos a engordar) y el sentimiento de remordimiento nos baja el ánimo aún mas, fortaleciendo el ciclo de : cuando me siento mal me como algo para sentirme mejor.  Me siguen?

Sumado a lo anterior, cuando empezamos a descuidar de nuestra alimentación, también empezamos a perder densidad nutricional en nuestra dieta, factor clave para el bienestar emocional. A falta de vitamina B12 por ejemplo, el sistema nervioso no funciona bien. A falta de zinc empezamos a desear comer más azúcar. Así la lista es eterna. 

Qué hacer entonces? Una mezcla de dos cosas. 

La primera: 

Hacer cambios en la alimentación que no sean drásticos. Si el ánimo no me da para comer abundantes plantas pues al menos debo introducirlas en mis platos favoritos como sea. Como cuando uno le hace trampitas a los hijos para que coman más verduras. La comida confort  (comfort food), hecha de maneras alternas también puede ser saludable. A mi particularmente me fascina el queso y todo lo que sea gratinado pero ya bien saben que debemos cuidarnos de los lácteos. Que hago entonces? cuando estoy rebelde y quiero comer lo que se me de la cochina gana, pues respiro 10 veces bien profundo y luego me ideo una receta que me de ese confort pero que no sacrifique las porciones de verduras que procuro comer en un día. Al final de este post les comparto un ejemplo. Para cosas dulces saludables pueden ver estos muffins de chocolate y estos muffins de banano. 

La segunda:

Mientras adaptamos nuestra alimentación necesitamos hacer cosas que nos generen placer o que nos suban el autoestima. 

El otro día le contaba a una paciente que siempre he fantaseado con ser cantante jajaja.  Hasta estuve en clases de técnica vocal y yo canto FATAL quiero decirles. Lo que no se imaginan fue el poder terapéutico que esto tuvo en mi vida. Se nos pasan los días y nos olvidamos que tenemos que hacer cosas para divertirnos, gozar y sentir placer.  Estamos demasiado ocupados con nuestras prioridades y vayan a mira la lista y en las prioridades se nos escapa la de ser felices.

Entiendo que las responsabilidades de la vida toman mucho tiempo. Yo hice mis clases de técnica vocal antes de casarme y tener a Juno. Ahora me tomaría mucho tiempo irme a tomar clases particulares. Pero que hago? salgo a trotar por media horita escuchando música y en mi lista pongo canciones que me invitan a imaginar que yo soy la que está en el escenario. A veces me convierto en Eddie Veder, Brandon Boyd, Dave Matthews o Shakira. 

Mientras trabajamos en encontrar las fuentes de nuestras tristezas, depresiones y ansiedades tenemos que buscar cosas de este tipo que nos saquen del agujero. 

Cuando menos nos damos cuenta, estamos otras vez poniéndole un poco más de espinacas a la pizza y ya el ánimo nos está inspirando a salir a hacer un poco de ejercicio, por ejemplo. 

Siempre hay un lugar por donde empezar. Lo importante es que ese lugar tenga que ver con auto-cuidado. No acepto cuando mis pacientes me dicen: “Es que lo que más me produce placer es ayudar a otros y hacerlos felices” Eso está bien, creanme que es una de las motivaciones más fuertes de mi trabajo. Sin embargo, debe haber algo que tenga que ver más con el cuidado propio y no el de los demás. 

Quien nos cuenta cual es su actividad, tal vez olvidada, que les genera placer, diversión o un “boost” de autoestima????

Mientras lo piensan les dejamos esta receta de arroz gratinado muy reconfortante pero también llena de nutrición. 

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Arroz Gratinado: 

Ingredientes:

  • 1 taza de arroz blanco
  • 3 dientes de ajo
  • 2 cebollas blancas (cabezona)
  • 5 ramas de apio
  • 1 taza de gisantes tiernos (arveja verde)
  • 4 zanahorias grandes
  • 4 tomates bien rojos (como para hacer guiso)
  • 1 pechuga de pollo grande
  • Oregano seco
  • Sal marina
  • Aceite de oliva
  • 1/2 taza de queso mozzarella 
  • 2 tazas de agua
  • 1 taza de espinaca

Procedimiento: 

  • Picar la cebolla finamente
  • Picar el ajo finamente
  • Picar el tomate finamente
  • Cortar la zanahoria en cubitos
  • Cortar el apio en finas láminas
  • Cortar el pollo en cubos
  • lavar muy bien el arroz
  • Cortar la espinaca en tiras finas

En una olla dorar el ajo, la  mitad de la cebolla, el apio y la zanahoria con unas 3 cucharadas de aceite de oliva.  Luego agregar el arroz y dorar unos segundos. Agregar el agua, cocinar a fuego alto hasta que el agua ya se haya reducido bastante y este burbujeando. Agregar los guisantes tiernos (arveja verde),  tapar y cocinar a fuego mínimo hasta que el arroz esté completamente seco. 

En otra sartén dorar la otra mitad de la cebolla picada y un poco de ajo con aceite de oliva. Agregar sal y el tomate picado y dorar por unos minutos. Agregar el pollo en cubos. Bajar el fuego y cocinar hasta que le pollo esté tierno y el tomate se haya convertido casi en una salsa. 

Mezclar el arroz con la espinaca,  el pollo y los tomates guisados. Poner en una refractaria para llevar al horno. Poner el queso rayado y gratinar en el horno hasta que el queso quede bien dorado. 

Este es un plato completo por que tiene verdura y proteína. Sin embargo, para los días en que estamos más animados a comer más vegetales sería ideal acompañarlo de una buena ensalada verde. 

Salud!

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